Cargaba días como piedras
que nadie me pidió llevar
Me acostumbré a mis propias grietas
las dejé crecer sin avisar
Fui sumando golpes a destiempo
tragando ruidos sin filtrar
y el corazón se hizo pequeño
de tanto aprender a encajar
Me hice experto en dar la vuelta
para no verme naufragar
poniendo humor donde dolía
dejando asuntos sin cerrar
Guardé silencios que quemaban
pedí perdón por respirar
y los abrazos que faltaban
los cambié por no molestar
Y en cada paso que fingía
mi sombra quiso avisar
no fueron otros los que herían
era mi forma de aguantar
Nunca aprendí a restar
solo a sumar lo que me rompía
A conservar en la piel
las cuentas que nadie veía
Nunca aprendí a restar
me quedé atrapado en mi propia aritmética
Y ahora intento borrar
lo que me dejó sin brillo la vida
Me di la vuelta a mis fantasmas
les puse nombres sin pensar
Cada caída trae su deuda
y yo las quise amortizar
Pero el pasado no perdona
cuando lo intentas disimular
si no te curas las esquinas
se te clava al caminar
Y en el reflejo de mi cara
escuché sin preguntar
no hay enemigo allá afuera
todo empezó en tu forma de mirar
Nunca aprendí a restar
solo a sumar lo que me rompía
A conservar en la piel
las cuentas que nadie veía
Nunca aprendí a restar
me quedé atrapado en mi propia aritmética
Y ahora intento borrar
lo que me dejó sin brillo la vida
Si me preguntan por qué duele
no sé por dónde empezar
Quizás el fallo estuvo siempre
en no aprender a soltar
Nunca aprendí a restar
pero hoy dejé caer la última herida
Y aunque me cueste mirar
sé que esta vez la suma no me domina
Nunca aprendí a restar…
pero algo empieza a aflojar
Letra y composición original —GILEIA
© 2025 —GILEIA.
Todos los derechos reservados.
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