Aquí no hay conclusiones.
Ni lecciones aprendidas.
Ni frases para quedar bien.
Hay pensamientos a medio hacer, dudas que no se han ido y verdades que solo aparecen cuando bajas la guardia.
Pretendo entenderme un poco mejor, o al menos para no fingir que ya me entiendo.
A veces aclara.
A veces solo acompaña.
Aquí, nadie tiene prisa.
