Para cuando empieces a perder el control aunque te sientas bien
No te engañes.
Esto no es solo inspiración.
Esto también es desgaste.
Te gusta cómo se siente.
Claro que te gusta.
Te sientes vivo, enfocado, con algo entre manos que importa.
Y ahí está la trampa.
Porque justo cuando mejor estás…
es cuando más fácil es pasarte.
Dormir dos horas no es disciplina.
Fumar sin parar no es concentración.
Saltarte el cuerpo no es compromiso.
Es otra cosa.
Y lo sabes.
Te estás diciendo que no estás mal.
Y puede ser verdad.
Pero tampoco estás en control.
Y eso es lo que te puede joder.
No va a ser de golpe.
No va a avisar.
Va a ser el cuerpo diciendo basta.
La cabeza rara.
El día que no rindes y no entiendes por qué.
Y entonces todo eso que ahora empuja…
te frena.
Y tú no quieres eso.
No por ti solo.
Por los tuyos.
Porque hay gente ahí fuera
que no necesita tu versión a 11.
Te necesitan entero.
Así que escucha.
No pares.
Pero no te pases.
Duerme lo mínimo para no romperte.
Baja una marcha cuando toque.
No conviertas lo que amas en lo que te consume.
El proyecto no se va a ir.
Pero tú sí puedes hacerlo.
Y si tú caes,
no hay nada que sostener.
No eres imparable.
Eres responsable.
Y hoy toca demostrarlo.
Si no sabes parar, aprende a bajar.
Porque si no bajas tú… te bajan.
Seguimos
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