La suela se despega
y sigo andando.
Cada paso hace ruido
pero no me caigo.
No arreglo nada.
Aprieto el pie
y tiro.
A veces el suelo se queda pegado al zapato.
A veces soy yo
el que no quiere despegar.
La cicatriz no se va.
Roza.
Recuerda.
No pide permiso.
Camino igual.
Más lento.
Más atento.
—Sigo—
La suela se despega.
Yo no.
Seguir vivo
aunque raspe.
Seguimos
—GILEIA
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