• A la luz de una vela
    veo más claro.

    Reposado entre sombras,
    esas sombras...
    mis sombras.

    No son nadie,
    no dicen nada.
    Solo sombras.

    Las dejo estar.

    Enciendo otro.
    Me sirvo otra.
    Empiezo otra.

    Otro cigarro que se apaga solo.
    Otra copa que se pierde en el hielo.
    Otra línea manchada con mi tinta.

    03:47. Reunión a las 9.

    Mañana es en un rato.
    La misma careta arrugada.
    El mismo paseo torcido.

    El día pasa de largo.
    La noche espera inquieta.

    Mis sombras.
    Una vela.

    Sentadas en la misma esquina.

    Seguimos
    —GILEIA

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  • En una alacena hay frascos con apellidos.

    Algunos llevan tantos años cerrados
    que nadie recuerda qué contenían.

    Él los limpia cada domingo.

    Cada mañana comprueba
    que el veneno sigue en buen estado.

    Y poco a poco deja de saber
    si está protegiendo la memoria
    o simplemente impidiendo
    que algo termine.

    Está cumpliendo
    una función necesaria y sucia.

    Alguien tiene que hacerlo.

    Si abandonase el puesto,
    todo lo ocurrido quedaría impune.

    Pero quizá
    lo verdaderamente imperdonable
    sea no dejar que nada
    se pudra del todo.

    Seguimos
    —GILEIA

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