• A la luz de una vela
    veo más claro.

    Reposado entre sombras,
    esas sombras...
    mis sombras.

    No son nadie,
    no dicen nada.
    Solo sombras.

    Las dejo estar.

    Enciendo otro.
    Me sirvo otra.
    Empiezo otra.

    Otro cigarro que se apaga solo.
    Otra copa que se pierde en el hielo.
    Otra línea manchada con mi tinta.

    03:47. Reunión a las 9.

    Mañana es en un rato.
    La misma careta arrugada.
    El mismo paseo torcido.

    El día pasa de largo.
    La noche espera inquieta.

    Mis sombras.
    Una vela.

    Sentadas en la misma esquina.

    Seguimos
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  • En una alacena hay frascos con apellidos.

    Algunos llevan tantos años cerrados
    que nadie recuerda qué contenían.

    Él los limpia cada domingo.

    Cada mañana comprueba
    que el veneno sigue en buen estado.

    Y poco a poco deja de saber
    si está protegiendo la memoria
    o simplemente impidiendo
    que algo termine.

    Está cumpliendo
    una función necesaria y sucia.

    Alguien tiene que hacerlo.

    Si abandonase el puesto,
    todo lo ocurrido quedaría impune.

    Pero quizá
    lo verdaderamente imperdonable
    sea no dejar que nada
    se pudra del todo.

    Seguimos
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  • Un tipo entra en una oficina porque sospecha que su vida está mal ensamblada.

    Lleva una bolsa con algunas piezas que le han sobrado.

    —dos domingos que no aprovechó
    —una vocación sin estrenar
    —siete decisiones que parecían importantes
    —una persona a la que llamó demasiado tarde
    —y un tornillo pequeño que no sabe de dónde salió

    El funcionario mira la bolsa sin demasiado interés.

    Le pide el manual.
    No tiene.

    Le pide el modelo exacto de vida que compró.
    Tampoco lo sabe.

    Le pregunta cómo debería funcionar.
    El tipo intenta explicarse. No llega muy lejos.

    Dice que en 1994 cogió un tren equivocado y todavía no ha llegado a donde iba.
    Que a veces funciona perfectamente, pero siempre en los momentos equivocados.
    Que una mañana recibió una factura a nombre del hombre que habría sido si no hubiera perdido aquel tren.

    El funcionario abre un cajón lleno de reclamaciones iguales.

    Todos han venido por lo mismo.

    —uno dice que su vida hace ruido al girar a la izquierda.
    —una mujer lleva veinte años esperando el paso siete.
    —un anciano devuelve una caja completamente cerrada porque tuvo miedo de montarla mal.

    El funcionario busca las instrucciones.

    Tarda bastante.

    Cuando por fin las encuentra, descubre que la primera página recomienda no mojar la vida.

    La segunda obliga a sumergirla durante veinte años.
    El paso siete remite al paso siete.
    En la página nueve, alguien apoyó una taza de café.
    Y en la última, con letra pequeña, aparece una advertencia.
    El fabricante no se hace responsable del uso correcto del producto.

    El funcionario suspira, vuelve a guardar el manual y le devuelve al tipo la bolsa, la vida y un tornillo más.

    —Esto tampoco sabemos de dónde sale.

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