Tenía ese modo de ir por detrás,
como quien camina sin molestar.
No dejaba pistas, nada especial,
pero su manera se quedaba un rato.
Hay quien nace un poco cansado,
y aun así avanza sin preguntar.
No buscaba excusas para quedarse,
solo un día limpio para respirar.
Y quedó lo que quedó,
medio claro, medio raro.
Un reflejo que aparece
cuando el mundo baja el paso.
No cambió ninguna historia,
pero dejó algo andando.
Y quedó lo que quedó,
y con eso voy tirando.
A ratos firme, a ratos casi aire,
una mezcla extraña de bien y mal.
No buscaba centro ni escenario,
solo un hueco simple para descansar.
Su vida fue días puestos al tuntún,
sin despedidas, sin gran final.
Nada de vitrinas, nada de aplausos,
solo una bajada de luz natural.
Y quedó lo que quedó,
medio claro, medio raro.
Un reflejo que aparece
cuando el mundo baja el paso.
No cambió ninguna historia,
pero dejó algo andando.
Y quedó lo que quedó,
y con eso voy tirando.
Hay calles que guardan cosas mudas,
portales que miran sin preguntar.
Fotos que nunca llegué a tirar,
pero aún me siguen por la ciudad.
Sombras que pasan sin hacer daño,
y aun así te acaban de acompañar.
Y quedó lo que quedó,
medio claro, medio raro.
Un reflejo que aparece
cuando el mundo baja el paso.
No cambió ninguna historia,
pero dejó algo andando.
Y quedó lo que quedó,
y así sigo caminando.
Se va la noche y queda el trazo,
pequeño, tibio, algo humano.
Y quedó lo que quedó,
y ya vale con nombrarlo.
…quedó lo que quedó,
y con eso basta por hoy.
Letra y composición original —GILEIA
© 2025 —GILEIA.
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