• Aquí es

    Hay un antes que no era suficiente
    y un después que me coloca en el mundo

    No fue magia
    fue elección
    fue lección
    fue adultez a hostias suaves
    raíz
    permanencia

    Lo que se dice
    lo que no se dice
    los gestos que no piden permiso

    Me dijiste —Aquí es.
    Pensé —Aquí me quedo.

    Aprendí que existen formas nuevas de vivir
    de estar
    de quedarse
    sin hacer ruido

    Cuando llegue mi turno, me iré completo.
    No me faltará nada de lo importante.

    Me iré tranquilo y agradecido
    por no haber pasado de largo
    por haber estado
    por haberte conocido

    Pero me iré enfadado.
    No triste.
    Enfadado.

    Porque yo me quedaba.
    Porque estaba bien ahí.
    Porque todavía no había terminado.

    Y que me tenga que ir
    cuando ya sabía quedarme
    eso no me lo llevo en paz.

    Me dijiste —Aquí es.
    Pensé —Aquí me quedo.
    Mira.

    Me iré entero, pero no conforme.

    Quiero quedarme un ratito más contigo.
    Me quedo contigo.
    Punto.

    Seguimos
    —GILEIA

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  • La suela se despega
    y sigo andando.
    Cada paso hace ruido
    pero no me caigo.

    No arreglo nada.
    Aprieto el pie
    y tiro.

    A veces el suelo se queda pegado al zapato.
    A veces soy yo
    el que no quiere despegar.

    La cicatriz no se va.
    Roza.
    Recuerda.
    No pide permiso.

    Camino igual.
    Más lento.
    Más atento.

    —Sigo—

    La suela se despega.
    Yo no.

    Seguir vivo
    aunque raspe.

    Seguimos
    —GILEIA

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  • Vuelve ese hueco.
    No es silencio.
    Es otra cosa,
    la casa haciendo turno
    con un latido menos.

    Me quedo raro.
    Como si me faltara una costumbre
    que no sabía que era mía
    hasta que se fue.

    Duele torpe,
    sin frase bonita,
    sin explicación decente.
    Te dobla,
    y te deja ahí.

    Y, aun así, me nace una alegría seca.
    Porque hay camino.
    Porque hay rumbo.
    Porque lo correcto también raspa
    cuando te importa de verdad.

    No es tristeza sola.
    Es orgullo con resaca.
    Es amor ocupando el aire
    donde antes había risa.

    Hoy me habita el hueco.
    Mañana, ojalá,
    me habite la calma
    de saber que esto era parte del trato.

    Seguimos
    —GILEIA

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  • Humo

    Invisible entre la niebla,
    eso debe sentir el humo.
    Rodeado de faros mudos,
    que giran, pero se alejan.

    En niebla estira aliento,
    encuentra forma y frontera.
    Los faros no miran, se niegan,
    respira buscando silencio.

    Invisible entre la niebla,
    eso debe sentir el humo.

    El humo no quiere rendirse,
    se aferra a temblor de su fuego.
    El viento lo empuja, no cede,
    prefiere morir siendo cierto.

    El humo encontró su figura,
    trazó la frontera del cielo.
    Nadie lo regresa a la niebla,
    aprendió a brillar sin consuelo.

    Invisible entre la niebla,
    eso debe sentir el humo.

    Soy el humo que aprendió a quedarse.

    Seguimos
    —GILEIA

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